"Todo es tan extraño...". Solo conseguí articular esas cuatro palabras, mientras observaba detenidamente el aleteo de aquel colorido pájaro, sostenido sobre aquella rama rota. Dirigí mi mirada hacia el suelo y vi una inmensa hilera de hormigas con comida sobre sus cabezas. Di un par de pasos hacia atrás, moví mi cabeza hacia un lado, luego hacia el otro, pero no había nada. Cambié mi rumbo eligiendo otro camino, dados unos pasos me encontré con un señor que aparentaba tener unos ochenta y cinco años, sobre su cuello colgaba un cartel que decía: "Solamente soy un extraño más". Sentí volverme loca. Mis ideas se revolucionaban y mi corazón palpitaba cada vez más deprisa. Desperté; desperté acostada en una especie de cama, y lo que vieron mis ojos nada más despertar fue a un hombre mayor con una bata blanca, tenía pinta de ser médico, pensé. Miré por la ventana y vi a un pájaro, más abajo una fila de hormigas y aquel hombre.. aquel hombre.. era el del cartel.
A veces las cosas... no son lo que parecen. Sino que son peor de lo que piensas...