Tú.

13 de abril de 2010

Y es que tú eres un remedio para mi tristeza...

Cuantos gilipollas y que pocas balas.

1 de marzo de 2010
Una dolorosa mentira que no volverá.

El poder de la figura retórica: El paralelismo.

27 de febrero de 2010

"Todo es tan extraño...". Solo conseguí articular esas cuatro palabras, mientras observaba detenidamente el aleteo de aquel colorido pájaro, sostenido sobre aquella rama rota. Dirigí mi mirada hacia el suelo y vi una inmensa hilera de hormigas con comida sobre sus cabezas. Di un par de pasos hacia atrás, moví mi cabeza hacia un lado, luego hacia el otro, pero no había nada. Cambié mi rumbo eligiendo otro camino, dados unos pasos me encontré con un señor que aparentaba tener unos ochenta y cinco años, sobre su cuello colgaba un cartel que decía: "Solamente soy un extraño más". Sentí volverme loca. Mis ideas se revolucionaban y mi corazón palpitaba cada vez más deprisa. Desperté; desperté acostada en una especie de cama, y lo que vieron mis ojos nada más despertar fue a un hombre mayor con una bata blanca, tenía pinta de ser médico, pensé. Miré por la ventana y vi a un pájaro, más abajo una fila de hormigas y aquel hombre.. aquel hombre.. era el del cartel.

A veces las cosas... no son lo que parecen. Sino que son peor de lo que piensas...

Cerebro-orgasmo-envidia.

30 de enero de 2010
La gente hace constantemente preguntas inútiles, preguntas que el análisis más superficial revela innecesarias. Puedo hablar hasta el cansancio y a gritos delante de una asamblea de cien mil rusos, nadie me entendería. ¿Se dan cuenta de lo que quiero decir? Existió una persona que podía entenderme. Pero fue, precisamente, la persona que se fue...


Where no one knows.

Quejidos de desesperación.

4 de enero de 2010

Levantó sus brazos, alzó su voz a los cuatro vientos y con una sonrisa remarcada repitió una y otra vez que el mundo cambiaría. Con un libro entre las manos, intentando buscar la solución, su mente se desveló, cerró el libro fuertemente y se sentó. Cruzó las piernas y fijó su mirada en un punto. Una luz cegadora se apropió de la habitación, llamando su atención se dirigió al ventanal,  agarró su abrigo y salió a la terraza. Mientras observaba aquel extraño fenómeno los individuos restantes gastaban su tiempo queriendo ser como la mayoría, como una calcamonía colocada encima de montones de camisetas para exponer al público. Había llegado el momento, era la única persona distinta a los demás, el cambio del mundo era él.

Cataratas del Niágara


Asépticas, ecuánimes, equitativas, imparciales, imprecisas, indefinidas, glaciales, heladas e indiferentes, las olas. Seguras, confiadas, tranquilas, enérgicas y morales, las nubes. Diferentes accesos para un mismo destino. Opuestos rumbos con semejante vereda. Caída la noche, luces de colores conforman la escena.