Where no one knows.
Cerebro-orgasmo-envidia.
30 de enero de 2010
La gente hace constantemente preguntas inútiles, preguntas que el análisis más superficial revela innecesarias. Puedo hablar hasta el cansancio y a gritos delante de una asamblea de cien mil rusos, nadie me entendería. ¿Se dan cuenta de lo que quiero decir? Existió una persona que podía entenderme. Pero fue, precisamente, la persona que se fue...
Quejidos de desesperación.
4 de enero de 2010
Levantó sus brazos, alzó su voz a los cuatro vientos y con una sonrisa remarcada repitió una y otra vez que el mundo cambiaría. Con un libro entre las manos, intentando buscar la solución, su mente se desveló, cerró el libro fuertemente y se sentó. Cruzó las piernas y fijó su mirada en un punto. Una luz cegadora se apropió de la habitación, llamando su atención se dirigió al ventanal, agarró su abrigo y salió a la terraza. Mientras observaba aquel extraño fenómeno los individuos restantes gastaban su tiempo queriendo ser como la mayoría, como una calcamonía colocada encima de montones de camisetas para exponer al público. Había llegado el momento, era la única persona distinta a los demás, el cambio del mundo era él.
Cataratas del Niágara
Asépticas, ecuánimes, equitativas, imparciales, imprecisas, indefinidas, glaciales, heladas e indiferentes, las olas. Seguras, confiadas, tranquilas, enérgicas y morales, las nubes. Diferentes accesos para un mismo destino. Opuestos rumbos con semejante vereda. Caída la noche, luces de colores conforman la escena.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

